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DIARIO DE UN MIR

Diario de un MIR: Todo preparado para la 2ª vuelta

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Ya estoy de vuelta de las minivacaciones al terminar nuestra primera vuelta. Estoy escribiendo esto en el bus que me lleva desde la terminal 4 del Aeropuerto de Barajas en Madrid hasta Oviedo6 horitas de nada. (Claro sarcasmo e ironía). Aunque bueno, no me importa tampoco. Estoy acostumbrado a este tipo de palizas viajando. De hecho, no hace mucho me pasé 4 días enteros en un autobús viajando a la Laponia Finesa.

Bueno, volvamos al asunto. He estado 5 días en Italia. No haciendo turismo per sé (excepto cuando visité Bolonia) sino más bien relax. Necesitaba una desconexión del mundo MIR (aunque, spoiler alert, nunca realmente se desconecta del todo) y cargar las baterías para volver a afrontar esta 2º vuelta que durará hasta Diciembre con más fuerza y énfasis que la primera. Me ha venido genial. Y claro, estar con mi novia ha ayudado mucho 🙂 .

Por cierto, si no estás en el mundo de la medicina o acabas de llegar o eres un ornitorrinco con alas de abeja (en ese caso por favor, envíame un selfie) las vueltas no son otra cosa sino volver a repasar y re-estudiar la medicina.

Mañana empezamos otra vez con Trauma y Ortopedia. La verdad es que voy con ganas. Voy con fuerza y ánimos para comerme el MIR. Para bordarlo, para hacerlo lo mejor que se y puedo. Y sé que puedo. Y tú, opositor también puedes. Lo sabes. Y lo conseguirás.

Es muy importante ir mentalizado. Ir con positividad y buenos auto-pensamientos. Estamos en un punto en el que nuestro peor enemigo y nuestro mejor aliado somos nosotros mismos. Queda algo menos de 4 meses. Cuchillo en boca y a por todas. Como se diría por mi tierra, pit i collons! Y habrá momentos malos, seguro, pero eso no tiene que desmotivarnos. No tiene que desmotivarme el bajar en un simulacro, que seguramente será así en más de uno, hay que seguir hacia delante y no dejar de trabajar, confiar en el método de la academia.

Y, por haber leído hasta aquí déjame que comparta contigo el primer episodio de una miniserie que he empezado en mi canal de YouTubeAventuras por España.

Nos leemos por aquí! 🙂


MEDTROTTERS

Vámonos a Italia!

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Mañana terminamos la 1º vuelta del curso intensivo MIRAsturias. Una vuelta intensa (jeje, como su propio nombre indica) en la que he aprendido muchas cosas. Además de médicas y humanas (ya sabes, el tema de compartir piso con gente que no conocía de nada antes, el hacer nuevos amigos, el mudarme a una nueva ciudad)  también sobre mí y sobre cómo mejorar.

Uno de mis principales fallos al llegar aquí era creer que podía estar en el grupo puntero desde el principio. Es como cuando empiezas a entrenar para una maratón y crees que vas a poder acabarla en 2.5 horas (por si no lo sabes, el record del Mundo de Maratón está en 2:03:05 horas), no son expectativas realistas. O sí que lo son, pero tienes que llevar mucho entrenamiento detrás. Yo creo realmente en lo de Impossible is Nothing (nada es imposible) e intento aplicarlo a la vida diaria. Con esfuerzo y con tesón y trabajando de forma correcta todo es alcanzable. Esto me ha llevado un tiempo aceptarlo, pero desde que escribí mi entrada tiempo de autocrítica y redirección hace ya una quincena, estoy intentando trabajando más y de forma más efectiva.

Y como estoy fiándome al 100% de lo que nos dicen desde MIRAsturias, del día 1 al día 5 hago vacaciones. Y me voy a Italia. Dicen que es muy importante descansar y desconectar para volver en la 2º vuelta con las pilas recargadas e ir a tope. Yo os digo un secreto. El MIR me lo voy a comer con patatas. Así de claro lo digo. Go hard or go home! (vamoh, que o le echas ganas o no vale pa ná).

Salgo el Sábado por la mañana (no os preocupéis, el Simulacro ya está hecho) y voy en autobús hasta Santander. De ahí cojo (o tomo, según de que parte de latinoamérica me leas) un avión hasta Orio al Serio (Bérgamo, Italia) de donde otro bus me llevará hasta Milán, para más tarde coger un tren hasta Bolonia. Estoy súper contento. No he estado nunca en Bolonia. Y, además de volver a reencontrarme con unos amigos del Erasmus (bueno, Erasmus que hicieron ellos en Kaunas, donde estudié) por fin veré tras pasar unas semanas sin verla a mi novia Gi (la chica con la que grabé el vídeo comiendo ramen del infierno). Estaremos en Parma (menos la primera noche) todo el tiempo, así que aprovecharé para explorar más y más, ya que la última vez que estuve no tuve prácticamente tiempo para nada, porque tenía que estudiar para mis exámenes finales.

Y vosotros, (si es que tenéis vacaciones) ¿qué vais a hacer?

Un abrazo y nos leemos por aquí! 🙂


DIARIO DE UN MIR

Mi historia de amor con la Inmunología

PRIMERA VUELTA MINIATURACorría la primavera del 2013 cuando el joven zagal que estaba hecho yo cursaba tercero de carrera. Madre mía. Jaja, te imaginas empezar una historia así? Suena a octogenario del siglo XIX.

Bueno, la verdad es que era el año 2013, tenía más granos de pseudoacné en la cara y menos vello facial. Justo había recién empezado el 2º semestre de 3º de Medicina y teníamos una asignatura llamada Inmune Response (algo así como respuesta inmunológica). El departamento encargado es el de Anatomía Patológica y los profesores, bueno, quitando a dos mujeres (a una la llamaremos Jedi por la rasta que lleva, que me recuerda a Obi Wan Kenobi) y a la profesora McGonagall, los otros dos profesores eran bueno, siguen siendo, horribles. Bueno chaval, será desde tu punto de vista, no? Creo que no. Si preguntas a cualquier persona de la comunidad extranjera en mi universidad (o alumnos internacionales, queda más sofisticado y no tan racista) todos, o prácticamente el 99,57% de las personas coincidirán conmigo.

Me hacía gracia imaginarme a la profe haciendo eso con la espada jeje.

En nuestra universidad hay un sistema de organizar las asignaturas que me parece muy lógico y muy buena idea. Esto es, cuando damos por ejemplo Sistema Circulatorio (en los años preclínicos) hacemos todas las asignaturas relacionadas con el mismo: Anatomía II del aparato circulatorio, Fisiología II, Anatomía Patológica, Fisiología Patológica, Farmacología… bueno, pilláis la idea.

En el examen de la susodicha asignatura (o muerte lenta por inmunología) teníamos unos 120 temas. De los cuales, nosotros teníamos que redactar las respuestas utilizando bibliografía recomendada o si tenías la suerte que tuvimos nosotros, podías utilizar apuntes de alumnos de otros años anteriores, que claro, tenías que comprobar que estuvieran bien y actualizados. Además de ser 5 preguntas a desarrollar (he aquí por lo que todo esto de hacer exámenes test de cara al MIR está tan inculcado en España y no en Lituania, porque el poder de influencia de MIRAsturias aún no se ha extendido por Europa del Norte, que si no…) teníamos que hacer un dibujo de cómo se vería un corte histológico de una enfermedad del temario.

Ah bueno, y por si esto no fuera poco, el profesor que te iba a corregir el examen (además de tener ciertos aires no muy foreigner-friendly, si sabes a lo que me refiero) estaba medio ciego. De verdad. Utilizaba una lupa enorme para ver que habías hecho bien el dibujo y ver mejor tu escritura.

Tuve que hacer el examen 4 veces (hay que reconocer que hasta la 4º no estudié en condiciones.) De hecho, justo por aquel entonces, mi universidad para disfrute de todos los estudiantes (no) decidió implantar un sistema en el que tenías que aprobar todas las asignaturas al final de cada año, si no, repetías curso. Aunque solo fuera con un crédito. Vamos, que me la jugué. Y mucho. Jaja, recuerdo (ahora con gracia, en aquel entonces me cagué en todo) que una vez el profesor me dijo que mi examen era papel del váter. Y después me lo tiró a la cara. Literal. No exagero. De verdad. Palabra de boy scout.

Total que tras estudiar mucho la asignatura, la saqué, con buena nota y desde entonces no he suspendido ningún examen de la carrera. En sí la especialidad me gusta. No me dedicaría a ello. Pero está guay. De hecho a veces leo inmunología antes de ir a dormir (no dijo nadie nunca).

Bueno, todo esto venía a que hoy (29/09/2016) está siendo un día intensito, en el que tenemos que ver toda la asignatura de Inmunología. Y me ha hecho recordar aquella vez que casi repito por los linfocitos.

Creo que necesito unas vacaciones. 🙂


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DoMIRgo: Volviendo a Oviedo

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Es curioso. La última vez que escribí desde un autobús fue viniendo por primera vez a Oviedo. Y es curioso como en 80 días que han pasado desde que empecé el intensivo en MIRAsturias me siento como una persona completamente diferente. Pero no soy yo el único que lo nota, también mis amigos de Logroño (ciudad en la que crecí desde los 3 años y donde estuve rotando en 6º de medicina) me lo dijeron. Me dijeron algo así como «estás más mayor». Sí, es verdad, me han salido algunas canas, igual del estrés, no lo se. Lo que sí que he notado esta última semana es que llevaba un agobio encima de 1000 demonios. 

*Pequeño inciso en la historia: estoy entrando en Asturias desde León y madre mía, esto es muy épico. Las montañas son preciosas, se está haciendo de noche y ahora tras cruzar 5 túneles estamos cubiertos de niebla. Madre mía, cómo echaba de menos el Otoño y la montaña.

De hecho, si eres lectora (o lector) asiduo de mi blog pudiste comprobar en mi anterior entrada como mi ánimo estaba por los suelos. Y no pasa nada. Como nos dicen desde MIRAsturias, no sois robots, sois humanos. Es normal que nuestro estado de ánimo se vea afecto, ya no solo por la preparación MIR sino por todo lo que nos rodea. Está bien. Lo importante, sin embargo, es saber salir hacia delante. Saber encontrar trucos para motivarnos. Porque como bien dice la famosa fórmula de Einstein: E=M·C² (y la adaptación de MIRAsturias es el Éxito es igual a la motivación por la constancia al cuadrado).

Pero sabes qué, el ir a Logroño también me ha venido bien para rescatar un libro que olvidé, Vagabonding, el arte de viajar por el mundo de Rolf Potts que, si no lo has leído te lo recomiendo con creces! Es un libro, en el que además de darte un montón de consejos útiles de viajes, hay perlas de frases como la que quiero compartir contigo hoy:

De ahora en adelante no pido buena suerte, yo soy la buena suerte. De ahora en adelante no lloriqueo más, nada pospongo y nada necesito. – Walt Whitman

Así que opositor que lees esto, vales mucho. Eres increíble. Te lo digo yo, aunque ya lo sabes tú. El día 28 de Enero vamos a bordar el MIR y todo el esfuerzo habrá merecido la pena.


Y para que acabes el Domingo con una sonrisa en la boca, aquí te dejo el último vídeo de mi canal de YouTube. Cómo picaban los condenados! 😀


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DIARIO DE UN MIR

Diario de un MIR: Día 77

Cuando el año pasado (allá por el preMIR lejano, cuando aún cursaba 6º) hablaba con mis amigos que estaban opositando en ese momento me decían todos (bueno, que conocía a un par de ellos, tampoco era aquí una gran comunidad de gente) que disfrutase ahora, que después sería un infierno.

Yo siempre pensaba que la gente que opositaba para el MIR eran unos exagerados, que tampoco sería para tanto y que con esfuerzo, constancia y dedicación sería como coser y cantar. Jajaja. Pobre iluso de mi. Esto me recuerda como cuando me mudé a Lituania a estudiar 1º de Medicina y pensaba que en invierno no haría frío

Esto es difícil. Muy difícil. El grado de competitividad (algo a lo que estoy acostumbrado a que prácticamente no exista en mi universidad, ya que cada uno nos íbamos a ir a otros países) es altísimo y cada vez más la gente mira por sí misma. No toda, pero la gran mayoría. De hecho a veces me siento hasta un poco iluso por compartir algunas reglas mnemotécnicas que me invento y que creo que son de gran utilidad. ¿De bueno que soy, tonto? No lo se.

Lo que sí que noto es que empezamos a estar quemados. A estar cansados y que necesitamos unas vacaciones lo antes posible. El día esperado llega el 1 de Octubre(hasta el 5 de Octubre) que aprovecharé para viajar a Italia. Después de eso empezaremos con la 2º vuelta, donde espero poder subir más las netas y avanzar de forma más rápida o más acorde a lo que espero.

Mantener el equilibrio emocional no es nada fácil.

Llevo un par de semanas jodido. Curiosamente coinciden con los dos últimos simulacros donde he bajado. Es muy fácil escribir en el blog y decir que «los simulacros no tienen que afectar nuestro estado anímico de la semana» pero ya, creértelo y mucho más, llevarlo a cabo eso ya es tarea difícil. Mantener el equilibrio emocional no es nada fácil. Preparar el MIR te hace dudar muchas cosas: ¿Si saco netas bajas soy mal médico? ¿Si no saco tantas netas como esperaba significa que no se nada? ¿Y si al final todo este esfuerzo es en vano? Y muchas otras más. Cada uno tiene que encontrar respuestas a los dilemas que le surgen, no puedo ser yo quien las conteste por otros.

El MIR te cambia. Te hace más duro. Te enfrentas a un estrés continuado, a un grado de presión altísimo pero sigues hacia delante, victorioso. Yo quiero pensar que esto puede servir como un entrenamiento de cara a las largas horas trabajando en el hospital, sí, se que una guardia no tiene nada que ver (o no lo sé realmente, ya lo experimentaré) pero quiero pensar así. Me motiva.

Seguimos en lucha, nos leemos por aquí.


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DIARIO DE UN MIR

DoMIRgo: Superando mi Acrofobia

(Antes de que me linchéis, lo se, tengo que comprarme unos pies de gato)

 

La primera vez que supe que sufría (bueno, sufrir sufrir… puedo hacer vida normal y eso eh…) de Acrofobia fue cuando con aproximadamente 11 años subí a la torre de Pisa en Italia. Cuando llegamos a la parte de arriba de la torre me bloqueé. Sentía pánico por la posibilidad de caerme. Y así ha sido desde entonces con las alturas. Según la definición en Wikipedia «… las principales teorías para explicar este fenómeno sugieren que al igual que todas las fobias, el miedo se convirtió en incontrolable después de un incidente traumático en la infancia temprana.»

Puede ser que tuviese alguna experiencia de pequeño, no lo recuerdo. Lo que si que recuerdo es que cada vez que subo a algún sitio alto o me asomo a algo con una altura considerable, las palmas de las manos me empiezan a sudar como si no hubiera un mañana y siento una ansiedad que muchas veces me bloquea.

No es algo de lo que me avergüence, en absoluto. Yo creo en que todo se puede mejorar y todos los temores y fobias se pueden superar. Así que, desde este año he empezado a subir a picos de montañas (máximo 1.333m creo) y ayer escalé en roca por primera vez. Bueno, hay que decir que no es la primera vez, o, mejor dicho, el primer paso que doy para superar esto. Yo soy un poco borrico. Hay que reconocerlo. Así que en el 2013 dije, qué carajo! Voy a saltar con un paracaídas! Terapia de choque! Olé!

De hecho ésta y muchas cosas más forman parte de la lista de cosas que quiero hacer #AntesDeMorir, que bueno, si te sientes curiosa/o puedes echarle un vistazo :). Curiosamente el hacer paracaidismo no me dio «tanta cosica». 

En fin, ayer, con mis compañeros de piso (más majetes todos) nos fuimos por la mañana a la montaña. Desde la academia MIRAsturias nos dicen que hay que descansar bien los Domingos así que, cambié un Domingo de resaca y apalanque en casa por un Domingo SIN RESACA (realmente es una de mis cosas preferidas, levantarte sin dolor de cabeza y la boca más seca que la mojama o que un bocata de polvorones).

Total, que el hecho de que mi compañero de piso sea guía de montaña profesional y un loco de la montaña hace que sepa unos sitios guapos guapos aquí en Asturias. Ayer descubrimos Perueño. En el Refugio del Llano.

Hice la primera, la segunda y (primera parte) de la quinta (empezando por la izquierda, las rayas naranjas). Mi primera ascensión fue lenta (tampoco es que las otras fueran más rápidas) y me sudaban las manos un montón (he aquí donde entra en función el Magnesio, que por cierto, va de coña) pero al final conseguí llegar hasta la reunión y bajar colgando de la cuerda. El subidón de poder confrontar esos miedos, de saber sobreponerme y el poder disfrutar de unas vistas de infarto, hicieron del Domingo un día total de relax y de desconexión.

Y de todo se aprende. La filosofía de la escalada también la puedo aplicar en el MIR. Aunque parezca que te has estancado, que no vas a poder subir, párate, respira, mira hacia a tu alrededor. Cambia la posición de las manos, de los pies, piensa en nuevas maneras. Arriesga. Pero sobre todo, no te rindas. Cuando llegues a la cima, todo el esfuerzo habrá merecido la pena.


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Tiempo de autocrítica y redirección

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Hoy ya hace 69 días que llegué a Oviedo, tras un final de curso un poco angustiado, ya que el Curso Intensivo empezó el 20 de Junio y yo me gradué el 27 de Junio. Pero bueno, como dicen desde la academia, en 6º lo más importante es 6º. Pero ahora ya no estamos en la carrera. De hecho, no estamos (casi ya) en verano (aunque técnicamente el equinoccio de Otoño será el próximo 21 de Septiembre). Hoy he preferido quedarme en casa a estudiar. No está mal de vez en cuando descansar las 8 horas necesarias y estar más a tu bola. Se oye a los niños gritando en el patio del colegio, lo que indica que el curso 2016-2017 ha empezado oficialmente.

Y éste es mi 7º de Medicina, mi último semestre antes de empezar a ser Residente. Sí que es verdad que no es mi 7º año de Universidad (teóricamente sería el 8º), pero me lo voy a tomar así. Utilizando la motivación con la que muchos empezamos un nuevo año académico, lleno de promesas de «este año estudio al día» y de ganas de aprender nueva materia.

El lunes de ésta semana, coincidiendo con el inicio de Hematología, un profesor desde la academia nos dijo que tenemos que, de vez en cuando (y ahora es el tiempo idóneo para ello) hacer autocrítica y ver qué podemos mejorar. Cómo podemos exprimirnos más, lo que se traduce en: «cómo podemos sacar más metas».  Y he descubierto que hay una herramienta en MIR Asturias (imagino que si no estás en esta academia en tu correspondiente habrá algo muy parecido) que es un tutor virtual, para ver qué estamos haciendo bien y qué estamos haciendo mal.

Yo he respondido a las preguntas que planteaban y he descubierto (sí, mi gráfica es la de arriba, menudo loco! comparte esto…) muchas cosas MUY interesantes que creo que quizá te puedan venir bien también a ti.

  • En cuanto a la motivación y el lugar de estudio, de momento lo llevo perfecto. Motivación no me falta y a las bibliotecas a las que voy (Universidad de Oviedo entre una de ellas) puedo estudiar bastante bien, hay mucha luz.
  • En cuanto a los simulacros y la actitud en clase, siempre se puede atender más, como decía el profesor de Hemato, tenemos que acabar las clases con la cabeza hecha polvo. Y claro, priorizar ante todo. Si no nos está sirviendo de nada, mejor emplear ese tiempo en hacer preguntas RepeMIR o estudiar más.
  • Los métodos y la planificación del estudio es en lo que ya estoy trabajando desde hace varios días. Ser mucho más metódico, valorar si estoy concentrado o si necesito un poco de aire fresco y lavarme la cara. No por estar más tiempo sentado voy a ser más productivo.
  • Y lo último y más importante, y lo que peor estoy haciendoel cuidado personal. A mi me encanta correr. Pues bueno, la última vez que hice deporte en plan bien, de sudar a tope, fue hace algo más de un mes y eso no puede ser. También controlar mejor mis dietas y no comer «algo rápido».

En cuanto pase un mes, vuelvo a hacer esta autocrítica, para ver si cambiando estos factores se ven mejorados mis resultados en los simulacros y me siento más a gusto con esta odisea que es el MIR.

Un abrazo!


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DIARIO DE UN MIR

Diario de un MIR: Día 63

Hace más de una semana que no os cuento cómo va por aquí! He estado bastante liado y sentía que no tenía nada importante que compartir. La semana pasada estuvimos con Neurología y Neurocirugía, asignatura muy importante y que me pareció super interesante.

Hablando con un amigo mío (el ya es R1 de Interna) me decía que cuando preparas el MIR aprendes muchas cosas nuevas. Según él textualmente «He aprendido mucha más Trauma en el MIR que en la carrera»  y yo tengo esa sensación muy a menudo.

Sí que es verdad que se nota mucho cuando rotas por un departamento (y aprovechas bien la rotación) que las preguntas, o mejor dicho, la materia de esa especialidad te resultarán más fáciles porque o bien habrás visto a un paciente con esos síntomas o porque tu adjunto te habrá explicado cómo se diagnostica una enfermedad. Nunca hay que olvidar que nosotros no tratamos ni números, ni porcentajes ni enfermedades, nosotros tratamos con personas. 

El sábado pasado hice mi 7º Simulacro (yo llegué dos semanas y media más tarde al curso intensivo) y hasta la fecha ha sido el que mejor he hecho sin lugar a dudas. No voy a hablar de netas porque creo que no beneficia a nadie, pero sí que es el mejor que he hecho.

Esto, evidentemente, no significa nada. No hombre Pau! No te lapides! No es eso. Lo que intento demostrar aquí, es que si cuando tenemos un mal simulacro nos decimos (entre todos, a uno mismo y desde la academia) que no tiene que afectarnos mucho (aunque desafortunadamente así es) lo mismo tiene que ser cuando subimos netas. Claro que hay que aprovechar el «subidón», pero nuestra motivación no tiene que depender del resultado del simulacro anterior. Eso es sólo un indicador de cómo vamos avanzando en el curso. Nada más.

En MIRAsturias nos dan todas las semanas charlas, desde cómo no perder los ánimos, cómo participar con Médicos Sin Fronteras, hasta alumnos de otros años que han logrado puestos realmente altos en la clasificación contándonos cómo se motivaban ellos.

Hubo uno (ahora no recuerdo ni su nombre, ni el año, ni qué puesto sacó) que el decía que cada mañana se levantaba, se sentaba en la cama y se decía a sí mismo si cada acción que toma en el día le acerca más a lo que quiere llegar a ser.

A mi un compañero de la uni me dio un buen consejo hace tiempo: «Cada mañana, cuando te levantes, mírate al espejo y di a ti mismo: Soy la leche, voy a conseguir lo que me proponga.» Sí, quizá al principio suena bastante raro e irreal, pero pruébalo! No tienes nada que perder.

Fake it until you make it que dirían los británicos.


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DIARIO DE UN MIR

Diario de un MIR: Día 55

Realmente no se muy bien qué es lo que saldrá del día de hoy. Quiero decir, estoy realmente cansado y aún tengo que hacer el test de 230 preguntas. Llevamos ya 3 días con Neurología y Neurocirugía, y, aunque es una especialidad que a priori (bueno, especialidades, ambas dos, la primera y la segunda) que no me plantee como posible, me parecen realmente apasionantes. La posibilidad de llegar a comprender qué es lo que nos hace diferentes al resto de los animales, qué es lo que nos hace «inteligentes». Creo que ya lo he dicho por aquí pero voy a parafrasear a una compañera mía de la universidad: «Quiero aprender mucho para ser la mejor opción que puedan tener mis pacientes.» 

Y joder! Esto (no neurología en particular) es lo que más estoy disfrutando de esta dura preparación. Aprender cada día más y más. Sentirme (y creérmelo cada vez más) que soy un médico. Ya no soy estudiante. El otro día alguien me dijo «bueno, no eres realmente médico hasta que empiezas la residencia» y yo creo que no es así. Eres médico desde que decides serlo. A ver, tampoco me malinterpretes. Obviamente eres médico cuando te dan el diploma, pero tú empezaste medicina por algo. Había algo dentro de ti que quería ayudar. Quería sanar. Quería comprender. Bueno, a no ser que seas una de esas personas que sacaron muy buenas notas en selectividad y como tenían nota alta decidieron hacer Medicina, porque, bueno, ¿por qué no? Entonces para ti solo puedo decirte una cosa. Ola k ase con tu bida! 

Oh! Antes de que se me olvide, si te cuesta un poco aprenderte el orden de los pares craneales y su función (motora, sensitiva o ambas) tengo una regla mnemotécnica infalible! Mira! Échale un vistazo!

Estoy pensando en un posible proyecto que llevar a cabo con esto del blog. Hay mucha gente que ha leído estas entradas (Diario de un MIR) y me han dicho que piensan igual o que se sienten identificados pero que no saben cómo lo hago, porque ellos nunca se atreverían a escribir estas cosas en internet¿O si? Y he aquí mi idea:

  • Estoy pensando que si alguien quiere publicar cómo le está yendo el MIR pero no se atreve a escribirlo con su propio nombre pueden enviarme un documento word a mi email fateuser @ gmail.com en el que cuente a la comunidad que se está creando aquí cómo le está yendo. Evidentemente nunca pondré el nombre de la persona ni nada que pueda hacer referencia a ella.

Quizá es una tontería pero a mí me ha parecido buena idea. Decidme qué os parece!

Y aunque mira, hay días como el de hoy que te apetece rendirte un poco, tirar la toalla, decir yo no puedo, estoy muy cansado… todo son excusas y lo sabes. Quien algo quiere algo le cuesta. Y como ésta mil frases hechas más. Pero lo más importante no son los tests, ni las netas, ni tan siquiera los malditos percentiles ni los simulacros, no. Lo importante eres tú. Y tu felicidad y tu equilibrio emocional. Y por si no lo recuerdas, tú opositor, estás haciendo algo épico. Algo que no hay mucha gente capaz de hacer. Estás escalando el jodido K2No creas que te estás entrenando para ello, no. El entrenamiento han sido estos últimos 6 años, estos meses son el ascenso y el día del simulacro final, el que de verdad cuenta, este día toca culminar. Y, como dijo Jack Kerouac«Porque al final, no recordarás el tiempo que pasaste trabajando en la oficina o cortando el césped. Escala esa jodida montaña.»


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DIARIO DE UN MIR

Diario de un MIR: Día 50

Llueve. Son las 20.28 del 25 de Agosto 2016. Hace ya 50 días que llegué a Oviedo. Llevo 6 simulacros hechos (al primero no llegué) y muchas horas de estudio y preguntas solucionadas.

La semana pasada tuvimos Traumatología y Ortopedia y fue la primera semana que conseguí leer toda la materia antes de ir a clase (hay que tener en cuenta que voy al turno de las 15.00 – 18.00, por lo que tengo menos horas antes de la clase). Estoy ganando velocidadaprendiendo a discriminar cosas importantes y no tan importantes, y he mejorado en el último simulacro. Pero, lo del simulacro realmente tampoco importa tanto. Es decir, quizá el próximo que haga bajaré o subiré. He decidido que eso no va a definir cómo voy a tener emocionalmente la semana. Lo que va a definir cómo va a ser mi semana emocionalmente voy a ser yo, con mi esfuerzo del día a día.

Cuando estudiaba 4º de ESO, un gran profesor mío de física y química nos decía que cada semana que pasaba teníamos que poner el contador a 0. Y eso es lo que estoy aplicando en la preparación del MIR. Sin embargo, en vez de al finalizar cada semana, lo hago al finalizar cada día.

Cada día tenemos cierta materia que estudiar (que puede variar de 30 a 80 páginas, más o menos densasuna clase de repaso a la que asistir y un test (de 112 o 230 preguntas) que hacer. Lo que estoy implantando en mi método es intentarlo realmente con ganas. No dejar que nada me desmotive. Poco a poco estoy aprendiendo (e interiorizando) lo que nos dicen desde MIR Asturias «Compites contra ti mismo. Tu mejor aliado y tu peor enemigo eres tú.» Y es totalmente verdad.

El MIR es una carrera de fondo. En esto estoy aplicando mucha filosofía que adquirí cuando me preparé y acabé mi primera media maratón: tengo que empezar poco a poco y cada vez ir incrementando más y más la intensidad. Cuando llegué quise unirme al grupo de golpe (a pesar de que ellos ya llevaban 2 semanas y media de curso intensivo) por lo que me agobié y tras el primer simulacro me puse a llorar de la rabia. Lloré por la impotencia, por no saber ni por dónde empezar. Dicen por ahí que como media cada estudiante MIR llora 2 veces en la preparación. Bueno, espero bajar la media.

Y cada vez más y más comparo el MIR con las carreras de distancia, ésas que tanto me gustan y que disfruto preparando y corriendo. Si miro retrospectivamente y me comparo con el Pau de hace 50 días, puedo ver claramente cómo he mejorado:

  • Consigo acabar los simulacros en 4 horas. De hecho en el último hasta me sobró tiempo.
  • Consigo acabar todas las tareas necesarias del día.
  • No me fijo tanto en cómo de rápido lee la gente. Yo voy a mi ritmo. Yo decido cómo de rápido voy.
  • Consigo estudiar y/o leer la materia antes de clase.
  • Voy mejorando en resultados
  • Lo más importante: estoy aprendiendo mucho. Y lo disfruto incluso más.

Así que si MIR (o futuro MIR) estás leyendo esto, que sepas que aunque tengas un día de mierda, en el que crees que no vales nada y no lo vas a conseguir, espera. Aguanta. Respira. Da una vuelta. Toma el aire. Echa un polvo. Lo que necesites para hacer una pequeña desconexión. Pero lo más importante, no te rindas. Nos dicen casi a diario que el esfuerzo merece la pena. Estoy seguro que la merece. Por eso, he decidido no rendirme. He decidido intentar ser mejor cada día y convertirme en mi mejor aliado.

Nos leemos por aquí. Mucho ánimo, que ya queda menos! 🙂


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