No se que será que tienen los Pirineos pero estoy enamorada. Sí, de verdad. Me gustan mucho las montañas (soy de esos de los que si das a elegir entre mar y montaña elijo ambos) tanto en invierno como en verano. Joder, esto parece una redacción del colegio.
Yo creo que lo que más me atrae es la libertad que desprenden. La frescura. La sensación de ser tan pequeño ante algo tan grande. Y lo bueno que tienen es que son dos caras (no, no las caras de la montaña gallofas…) la montaña es completamente diferente en invierno y en verano. Bueno, si es un glaciar tanto en invierno como en verano habrá nieve, por lo que el cambio será muy reducido.
Voy a los pirineos cada año desde que tengo 7. Y ahora tengo unos cuantos más. No te lo voy a decir. Vente aquí y calcúlalo.
Que altas son las montañas. Hay que ver. Y además están hechas de rocas. Y nieve. Y árboles. Y criaturas obra del señor habitando sus cumbres y laderas.
¿Qué pensaría Sauron de los pirineos? ¿Les echaría el ojo?
Según podemos leer en wikipedia :«El moho es un hongo que se encuentra tanto al aire libre como en interiores…» ¡¡Y en tan interiores!!
Pero bueno, no nos precipitemos con los acontecimientos. Como decía Jack el Destripador, vamos por partes.
Hace un tiempo decidí llevar a cabo un plan que llevaba maquinando desde hacía meses: una cena internacional. Y el sitio indicado para ello fue mi casa. Estuve con mis amigos de diferentes nacionalidades (Lituania, Corea del Sur, Israel, Alemania, Suiza y España). Siéndote sincero, creo que fue una gran idea la verdad. Sobre todo por la inmensa cantidad de comida que sobró después. (Jajaja, comidaaa).
Y muchos platos más cuando sólo eramos 11 los asistentes al banquete. (Por lo que podéis ver sobró un montón de cena sabrosa).
Aunque inicialmente tuve que hacer un poco de tetris para que pudiese caber todo el exceso de comida en mi parte proporcional de la nevera, entró. (¡Vaya si lo hizo!)
Y yo, iluso de mí, que pensaba que todo iba a ser felicidad y comida… PERO NO. Tenía un contricante que luchaba por poseer mis bienes recién adquiridos. Y no, no hablo de mi compañero de piso, estoy hablando de…. EL MOHO. (¡Maldito seas!)
Empezó atacando la comida que no había entrado en los tupperware así que decidí acabar con esas reservas lo antes posible. Véase aquí el compañerismo de Enrique (@EnriqueGarTri) que me ayudó a terminar con las reservas. Para los que me conozcáis más de cerca, sabréis que tengo un buen saque, pero parece ser que en lo de comer el jodido mal bicho del moho me ganó.
Cuando ya pensaba que el malvado usurpador de comidas no podría atacar a mis manjares protegidos por el fuerte y rígido plástico del tupper me relajé. (¡¡Gran fallo!!) Y aquí es donde él, sin pensárselo ni un mísero minuto decidió contratacar.
Así que 2 semanas más tarde de tener patatas y arroz hervidos en diferentes tuppers, descubro que el Moho me ha ganado.
Así es como ha dejado la comida.
(Arroz al moho dorado)
(Arroz al moho rosa)
Pero, desde aquí, señormoho, te digo una cosa que quiero que te quede bien clarita. Habrás ganado una batalla, pero no la guerra!!!
No obstante, debido a que la furia me ha cegado, he decidido deshacerme de todo el maldito roba-comidas. Y lo más maléfico me parecía quemarlo. Aunque pensándolo más detenidamente, eso iba a apestar de lo lindo. Así que mi segunda opción maquiavélica era arrojarlo a las fauces del inodoro. Y eso he hecho. Sin embargo, por lo que veo, hoy no debe ser mi día de suerte, ya que se ha atascado.
Y, ésto es lo que he tenido que hacer después.
Y por último, quiero dedicar esta oda (compuesta por mí) a la comida que ha perecido a manos del monstruo.
Oda a la comida
«Oh comida,
arroz y patata hervida,
a quien el malvado moho ha arrebatado la vida,
aunque en ello, seguramente ha habido falta mía.
Prometo reencontrarnos en otra estancia,
te comeré y formarás parte de mi considerable panza,