POSTCARDS FROM MEXICO
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*Spoiler alert: Be extremely careful, I got stolen at Punta Cana’s international airport.
On the summer of 2015 I got the wonderful chance to spend one week with my family in an all-included-with-cool-bracelet type of Resort. If I have to be sincere, I’m not an all included type of person, but hey, mum and dad were buying so hell yeah!
We spent a wonderful week by the seaside (we did some small trips too, more posts about that soon) where I could invest some time in reading a couple of books and enjoying the Dominican sun.
The last day, on our way back to the airport somehow I felt that something was wrong. Once we had to do the check in of our bags the guy working there asked ‘Where’s Pau Mateo’s bag?’ which I (silly me) said here. I was a bit weirded out by that question because all of us were going to the same destination and since I was doing the check in with my parents it really didn’t matter that my mother’s name for example would be on my bag.
So I left my bag on the belt and I just saw it again at Madrid’s airport. One thing that made me feel a bit suspicious was that the padlock was on the lower part of the bag, because I ALWAYS leave it on the upper part. See, I’m a bit obsessive with these type of things, but in a way it really helps me control my stuff.
Later on, when we put the bags in the car (ready to drive for 4 hours to go home and with the Jet Lag all over us) I realised that the zipper had a small opening, but since I was quite exhausted I didn’t overthink it and went home.
Once I started unpacking and I couldn’t find my laptop charger I started to really feel weird. I kept on thinking where I could have left it. I always double check the room to avoid loosing something and thankfully (knocks wood) I have never lost something of important value. After I saw that my small with extra batteries, chargers and SD cards were missing was when something clicked inside of me. I FUC*ING GOT STOLEN!!
I do spend much time watching YouTube videos. Suddenly it came to my head one video I saw of one guy opening a locked zipper and then I understood how it all happened.
Immediately I started screaming. I was so angry. I ran to the internet to see if it’s a popular place to get stolen and I unfortunately found over 200+ comments on different sites of people having stuff stolen just like me.
Fortunately I didn’t get any pictures stolen. I had my camera and laptop on my backpack. And luckily too we had a travel insurance which covered the expenses of my stolen stuff.
I have to say that it was a pain in the ass. Going to the police, calling the insurance company… but finally I got all my gear back (and new!). In the end it could have been way worse but it wasn’t.
Probably I won’t come back to that airport. I do want to come back to the Dominican Republic though.
Inspirándome en el blog de Luis Cicerone, xixerone.com, he decidido escribir los 5 momentos más destacables de mi viaje a México.
Iguana.
Fue una de las cosas que más me sorprendió. La gran variedad de animales que se podían ver en libertad y cerca de la selva tropical. Iguanas, mapaches y diversos tipos de pájaros entre otros.
El mar Caribe desde una lancha.
Tenía ganas de descubrir si es tan impresionante como lo mencionaban, y, sinceramente lo es y más. Aguas cálidas, transparentes, aunque dependía mucho por zonas, ya que hacía poco había pasado el huracán Ernesto y había removido todo el fondo marino, pero eso no me impidió poder bucear (ya que, por si no lo sabíais, me encanta sumergirme en el agua).
Éste soy yo en el agua.
Siempre me he considerado un gran amante de la comida mexicana, y si es picante, mejor que mejor. Tódo esto cambió en el momento que me comí un Chile Habanero. No he probado una cosa más picante en mi vida. Una comida exquista ésta que cocinan en el otro lado del «charco». Cochinita pibil, frijoles, quesadillas…
El «maldito» chile habanero que me comí.
Campo de pelota Maya en las runas de Cobá.
Desde pequeño siempre he sentido una gran admiración por la historia de la cultura maya. No me esperaba para nada que las runas de la antigua civilización se conservaran tan bien. Estuve en Cobá, donde se encontró la piedra que «anuncia el final del mundo maya». En realidad, lo que ésta piedra simboliza (es un calendario) es el final de un calendario de la cultura maya, nada más.
En España estamos acostumbrados a que haya chaparrones. No en abundancia, pero de vez en cuando si que los hay. Nada comparable con las tormentas tropicales. En un momento se nubla todo y empieza a caer «la de Dios». Con rayos y truenos. Una tormenta en toda regla. Eso sí, a mi me encantaban (siempre y cuando no me pillaran desprevenido).
Cielo nublado en México.
Aquí os dejo algunas de las fotos que hice durante mi viaje a México. Si queréis ver la colección completa de fotos, no dudéis en visitar mi tumblr.
ESQUEMA DEL VIAJE: Madrid – Cancún – Madrid
(Imagen cortesía de google maps) http://maps.google.es
DESARROLLO DEL VIAJE:
Era mi primera vez fuera del continente europeo. Tenía muchas ganas de hacer éste viaje y estaba muy emocionado. Nunca había viajado tan lejos aunque sí durante más tiempo (Interraíl 2009).
Tras volar durante 9.5 horas desde Madrid hasta el aeropuerto internacional de Cancún y tener un poco de Jet Lag acumulado nos fuimos al hotel. Éste sería el Grand Palladium. Uno de estos sitios donde tienes una pulsera y va todo incluído. La primera vez también que iba a uno de éstos. La verdad es que no se está nada mal en aquellos «resorts», pero eso sí, cualquier cosa que no esté incluída la pagas a doblón.
Una de las cosas que más me gustó del hotel fue la innumerable cantidad de restaurantes que tenía; mexicanos, brasileños, japoneses… Un placer para el paladar.
Pero no penséis que me fui hasta México para quedarme todo el día en el hotel, no. Me gusta la aventura y explorar nuevos sitios. Así que visitamos Tulum y Cobá, buceamos en cenotes, navegamos en el caribe, visitamos también poblados cercanos como Playa del Carmen, visitamos aldeas mayas, nos fuimos de rally – safari hacia el sur de la península… un sinfín de cosas.
Debo reconocer y confesar que soy un gran amante de la comida picante. Lo he sido desde siempre y son costumbres difíciles de cambiar. Se que no es muy bueno para el cuerpo, por eso trato de dosificar la cantidad de picante que tomo. Pero es que ésta vez tenía excusa, estaba en México, el país de los pimientos picantes y de las salsas revive muertos. Así que un día cenando en un restaurante mexicano (todo esto dentro del hotel) se me ocurrió la genial idea de preguntarle al camarero cuál era la salsa más picante que tenían en el local. Él me contestó que lo más picante que tenían era un pequeño pimiento amarillo llamado Chile Habanero (lo pongo en color rojo para que sepáis que pica mucho mucho). Entonces yo, valiente insensato de mí decidí probarlo. Un buen hombre que allí trabajaba me paró justo en el momento en el que iba a dar caza al pimiento entero y me dijo (palabras textuales): -Señor, que sepa que está a punto de comerse uno de los pimientos más picantes que tenemos en México. Le recomiendo que solo pruebe la mitad y que en ningún caso se coma las semillas, ya que son lo que más pica.
Yo le agradecí el consejo y me comí solo la mitad.
JODER. ¡¡CÓMO PICABA EL MALDITO PIMIENTO!! Fue como tener las calderas de satanás en la boca. Me dolían hasta los oídos. Los camareros (después de partirse el pecho conmigo) al ver que lo estaba pasando mal me trajeron leche y azúcar para que lo tragara. Pero es que ni eso podía calmar la llamarada que residía en mi boca. Al cabo de unos 15 minutos de máximo picor, éste empezó a disminuir y pude (por suerte) disfrutar y degustar mi cena. (Se que lo tengo merecido, pero caramba cómo picaba)
Fue una pena que el huracán Ernesto hubiera pasado por el Golfo de México una semana antes, ya que dejó todo el fondo marino hecho un cuadro por lo que la visibilidad que teníamos buceando (snorkeleando) no era la esperada.
¡Pero al mal tiempo buena cara! El hecho de estar tumbado en la playa bebiendo cerveza Coronita y comiendo quesadillas mientras disfrutas de las vistas del mar ayuda a superar cualquier cosa. Excepto el calor, que para eso necesitas meterte dentro del mar.